Juicio oral y público contra otra familia campesina, acusada por defender su tierra

Las canteras de Granito Rojo Príncipe, un recurso natural de alto valor económico

Somos la flia Godoy que vive en la comunidad Represa Morales, ubicada a 10 km de Villa de Soto. No tenemos luz eléctrica y tomamos agua del mismo pozo que nuestros abuelos. Pozo a balde se le dice acá en el campo. Porque el balde sube el agua impulsado por la fuerza de los brazos de estas mujeres, estos hombres que hace 40 años venimos peleando contra el viento del falso progreso. 

s que hace 40 años, allá por el otoño de 1969, un tal Víctor Manuel “Maruco” Gómez llega a la zona diciendo que es dueño de los campos. El tipo es un matón que se va ganando el miedo de los vecinos matando animales y negando el acceso al agua; amenazando a las mujeres cuando los hombres trabajan en el monte, y tiroteando las casas por la noche.

¿Cuál es su interés real en esas tierras? Las canteras de Granito Rojo Príncipe, un recurso natural de alto valor económico.

 

Las familias de la Represa no nos dejamos amedrentar por las acciones violentas de Gómez y decidimos denunciarlo en la comisaría de Villa de Soto, donde son cajoneadas sistemáticamente por la policía.

 

En 1975 buscamos un abogado para enfrentar la situación, y contratamos a Aristóbulo Gutiérrez, que reside en Córdoba. Pero rápidamente Gutiérrez se junta con “Maruco” Gómez y comienzan a ver la posibilidad de profundizar el robo de las tierras por el negocio de las canteras.

 

Nuestro padre Amadeo Godoy no sabía leer ni escribir. Era un productor campesino como tantos otros en la zona: cabritos, ovejas, chanchos, gallinas, patos, algunas vaquitas, algo de apicultura, las mulas pal sulqui. Un campesino humilde y trabajador, nacido y criado en Represa Morales. Esposo de Elena, padres de 8 hijos: Teresa, Ada, Pelusa, José Luis, Patricio, Alcira, Chino y Luisa.

 

No sabía leer ni escribir nuestro padre Amadeo Godoy. Sin embargo el abogado Gutiérrez, que hasta ese momento nos defendía del extraño y violento usurpador, lo engaña y, como pago por sus honorarios, le hace firmar una cesión de derechos por parte del campo: 17 hectáreas , justito en donde están ubicadas las canteras. Cuando nos dimos cuenta del engaño, mamá Elena  se niega a firmar. Y es por eso que la familia pide la nulidad del acuerdo. Pero la justicia nuestra de cada día, mira para donde le conviene, y el campo va a remate.

 

Los años pasaron entre intentos de alambrar por parte de Gómez y Gutiérrez y nosotros sin dejar que estos señores ocupen su tierra.

Mientras tanto, en la justicia se dicta el Status Quo para que nadie pueda tocar las canteras hasta que no se resuelva el conflicto. Finalmente, el fallo beneficia a “Maruco” Gómez con Aristóbulo Gutiérrez de abogado. Es el principio de una lianza que continúa hasta este 2009 donde otra vez la justicia amenaza con sacarse la venda para beneficiar a los poderosos del dinero y la violencia.

 

En 2004 el juez Carlos Egia dicta la sentencia que da la posesión a Gómez y Gutiérrez, condenándonos a la familia Godoy por usurpación.

El juez llega al campo custodiado por la policía de Villa de Soto, que intentan cortar los alambres que delimitan nuestra propiedad desde hace años.

Resistimos el desalojo y somos denunciados por desobediencia a la autoridad. Otra vez se nos  pintan los dedos a todos los hermanos.

Hacemos una denuncia ante el Colegio de Abogados por el desempeño  desleal y las irregularidades en su función de Aristóbulo Gutiérrez. El colegio resuelve retirarle la matrícula por varios meses.

 

En el mes de julio del año 2006 una comitiva de la Defensoría del Pueblo de la Nación nos recibe en Cruz del Eje, y pudimos relatar los hechos de esta historia que compartimos.

 

De ese relato el informe (Nº 3084/06 – Folio 111) final de la Defensoría destaca que “la acción de desalojo por vía judicial en muchos casos se combina con el procedimiento de acorralamiento consistente en apropiarse de las tierras, alambrar de modo tal de cercar las viviendas de los poseedores con promesas verbales de dejar pasos (…) Además, se denuncian graves amenazas y agresiones verbales y físicas de parte de civiles armados o la quema de cercos y sembradíos y la matanza de animales como modo de hostigamiento para que, agobiados, los campesinos terminen por vender su posesión y radicarse en la ciudad”.    

 

Ya en las conclusiones (folio 131) el informe denuncia  “como se sabe, esta problemática es originada por la fuerte disputa por la posesión de nuevas tierras para su explotación extractiva intensa con modernas tecnologías”.   Para concluir aclarando que respetar la forma de vida campesina y su territorio “se trata de respeto a la diversidad, una de las bases de los derechos humanos, como factor de desarrollo armónico local y como laboratorios de defensa del medio ambiente”. Y que “de confirmarse las denuncias, los testimonios y la observación de campo de los funcionarios de esta Defensoría, implicaría le negación de hecho del acceso a la justicia, la violación sistemática de derechos, graves agresiones al medio ambiente, que padecerían hombres y mujeres de los sectores más vulnerables de la población, con perjuicios extensibles al conjunto de la Nación y que ameritaría la urgente intervención de las autoridades competentes”.

 

Es decir, no es un caso aislado el de la familia Godoy en Represa Morales. No somos los únicos perjudicados por el perverso sistema de expulsión de las familias campesinas de las tierras que habitaron (cuidaron, trabajaron, mejoraron) por cientos de años.

 

Durante el año 2007 continúan las agresiones y amenazas: robo de animales (150 cabras y 30 vacas). Se hizo la denuncia y hubo allanamientos que confirmaron las denuncias. Víctor Manuel Gómez tiene en su contra una gran cantidad de denuncias de nuestra familia y de otros vecinos de la zona. Resultado: las denuncias sin efecto y Gómez libre y sin castigos.

 

La familias de la Represa Morales no nos quedamos encerradas y con miedo en nuestras casas. Seguimos con nuestra vida de trabajo y alegría, en la tranquilidad que nos dejan. En todos estos años hemos realizado cerramiento con alambre para dos potreros, colocamos un molino comunitario, abrimos un camino interno para la comunidad. Trabajamos junto la Escuela primaria local talleres de huerta, y colaboramos de manera voluntaria en las tareas de cocina para los niños.

 

Es decir, ante la agresión y la injusta desigualdad, respondimos con fuerza y solidaridad.

Con la idea firme de garantizarle a los niños y jóvenes un futuro en el campo, con estudio y trabajo.

Entonces, cada noche en nuestros sueños,  nos urgen tantas preguntas.   

¿Es justicia que seamos condenados por usurpar el campo en que vivimos siempre?

¿Es justicia ir presos por defenderse de las condenas injustas de una justicia sospechada de complicidad con el negocio de las tierras en el norte de Córdoba?

¿Es progreso para el país y la provincia que las canteras se exploten a costa de que las familias del campo sean expulsadas a las villas miserias de las ciudades?

¿Seguirán estos abogados corruptos y tramposos engañando gente con la veña de la policía y los jueces?

 

La respuesta es siempre no. Por eso es que salimos a contar lo que nos pasa, para que nunca más les pase a otras familias tanta tristeza, tanta angustia, tantos años de malavida.

 

Pero en el 22 de octubre, a las 9 horas, nos espera el Juicio Oral y Público en los Tribunales Federales de Cruz del Eje, en donde deberemos exponer nuestros derechos, defendernos nosotros, los atacados. De un lado los humildes, los silenciados de siempre, las familias del trabajo y el sacrificio con alegría. Del otro lado los poderes de turno, la sangre fría, los contactos, los especuladores del dinero por sobre la vida de lo que sea.

La jueza Clara Luna de Manzano y el fiscal Martín Bertone escucharán las cosas que ya saben.

Y decidirán con la mano en el corazón y el juramento en la justicia justa.

 

No nos quedaremos callados, con temor y vergüenza.

Porque ante el agravio y las mentiras de los poderosos seguimos respondiendo con nuestras humildes razones. Para que nada siga como está. Para que las familias campesinas podamos vivir con dignidad y alegría.

 

¡¡Ni un metro más, la tierra es nuestra!! 

¡¡Tierra, Trabajo y Justicia para los excluidos del campo!!

Unión Campesina del Oeste Serrano (UCOS)

Movimiento Campesino de Córdoba (MCC) – mcc.mnci@gmail.com

Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI) – www.mnci.org.ar

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2 comentarios de lectores

  1. cordoba serrana18/10/2009 11:58

    Ojala todo esto llegue a un buen fin y los jueces tomen una desicion acertada y justa, desde ya les agradezco a estas familias que luchen por lo que les pertenece, es la unica forma de que esta argentina al menos tenga valores y pueda crecer y educarce.

  2. se la falda19/10/2009 03:45

    me hago eco sobre el comentario del sr cascarra y mis mejores deseos para el dia 22. A seguir luchando por nuestros derechos¡