Protecci贸n de la Diversidad de Contenidos Culturales

La Diputada Norma Morandini present贸 un proyecto de ley para que la Argentina ratifique la convenci贸n

La Rep煤blica Argentina, junto con 147 pa铆ses, de manera casi un谩nime, adopt贸 en la UNESCO esta convecni贸n. Tras arduas negociaciones, que llevaron m谩s de tres a帽os, la votaci贸n se realiz贸 el pasado 20 de octubre de 2005 con el voto negativo de los Estados Unidos e Israel y las abstenciones de Australia, Nicaragua, Honduras y Liberia.

La Diputada Norma Morandini present贸 un proyecto de ley para que la Argentina ratifique la CONVENCI脫N SOBRE LA PROTECCI脫N Y PROMOCI脫N DE LA DIVERSIDAD DE LAS EXPRESIONES CULTURALES, adoptada en la ciudad de Par铆s el 20 de octubre de 2005 por la Conferencia General de la UNESCO. En tiempos en los que la primac铆a del mercado pone precio a todo, la Convenci贸n reconoce a cada pa铆s su soberan铆a para implantar pol铆ticas culturales que permitan tanto la salvaguarda como la promoci贸n de la diversidad de sus expresiones culturales.-





La Rep煤blica Argentina, junto con 147 pa铆ses, de manera casi un谩nime, adopt贸 en la Conferencia General de la UNESCO, la Convenci贸n para la Protecci贸n de la Diversidad de Contenidos Culturales y Expresiones Art铆sticas. Tras arduas negociaciones, que llevaron m谩s de tres a帽os, la votaci贸n se realiz贸 el pasado 20 de octubre de 2005 con el voto negativo de los Estados Unidos e Israel y las abstenciones de Australia, Nicaragua, Honduras y Liberia.



La aprobaci贸n de la Convenci贸n se enmarca en el esp铆ritu del Pre谩mbulo de la Constituci贸n de la UNESCO, que basa la dignidad del hombre en la educaci贸n para la justicia, la libertad y la paz. La Convenci贸n entiende a la cultura como 鈥渆l conjunto de los rasgos distintivos espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o a un grupo social y que abarca, adem谩s de las artes y las letras, los modos de vida, las formas de convivencia, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias鈥. Una definici贸n extra铆da de las conclusiones de la Conferencia Mundial sobre las Pol铆ticas Culturales, que al reconocer los bienes culturales como una expresi贸n de riqueza e identidad cultural le cierra el camino a la tendencia moderna de convertir todo en una mercanc铆a. Precisamente, por ser 鈥減ortadores de identidad, valores y significados鈥 no pueden canjearse como mercanc铆as. Es por eso que, si las naciones cumplen con su deber de difundir la cultura bajo la responsabilidad de colaboraci贸n y ayuda mutua, la Convenci贸n es un paso muy importante ya que abre el camino para los pa铆ses en desarrollo que luchan por preservar su identidad cultural.



En tiempos en los que la primac铆a del mercado pone precio a todo, la Convenci贸n reconoce a cada pa铆s su soberan铆a para implantar pol铆ticas culturales que permitan tanto la salvaguarda como la promoci贸n de la diversidad de sus expresiones culturales. Es tambi茅n potestad de las naciones proteger su literatura, cine, teatro, m煤sica, canci贸n, edici贸n, poes铆a, televisi贸n, folklore: las llamadas industrias culturales, que quedan excluidas de la l贸gica comercial del mercado que rige el comercio internacional.



Las pol铆ticas de Estado que culturalmente favorezcan la inclusi贸n y la participaci贸n de todos los ciudadanos son indispensables para asegurar la cohesi贸n social. De la misma forma, la consolidaci贸n de la democracia se asienta sobre el respeto a la pluralidad cultural. No obstante, los Estados se comprometen a que ninguna medida destinada a proteger y promover la diversidad de las expresiones culturales podr谩 atentar contra los derechos humanos y las libertades fundamentales. Del mismo modo, cuando adopten medidas para favorecer la libertad de las expresiones culturales 鈥減rocurar谩n promover de manera adecuada la apertura a otras culturas del mundo鈥.



Los derechos culturales constituyen un aspecto esencial de los derechos humanos, reconocidos tanto en la Declaraci贸n Universal de los Derechos Humanos como en el Pacto Internacional de Derechos Econ贸micos, Sociales y Culturales: toda persona tiene derecho a expresarse, crear y difundir sus obras; toda persona tiene derecho a una educaci贸n y una formaci贸n de calidad que respete plenamente su identidad cultural; toda persona debe poder participar en la vida cultural que elija dentro de los l铆mites que impone el respeto de los derechos humanos.



Nuestra Constituci贸n Nacional, en su art铆culo 75, reconoce como atribuci贸n del Congreso que 茅ste debe: 鈥17. Reconocer la preexistencia 茅tnica y cultural de los pueblos ind铆genas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educaci贸n biling眉e e intercultural; (...) 19. Dictar leyes que protejan la identidad y pluralidad cultural, la libre creaci贸n y circulaci贸n de las obras del autor; el patrimonio art铆stico y los espacios culturales y audiovisuales鈥. Por lo tanto, la Convenci贸n no s贸lo reafirma los derechos reconocidos sino que se convierte en un instrumento para evitar la privatizaci贸n de la cultura, y funciona como un contrapeso a las presiones que ejercen las negociaciones comerciales sobre los pa铆ses para que contraigan compromisos de liberalizaci贸n sobre la cultura, ya sea en el 谩mbito de las organizaciones internacionales, como la Organizaci贸n Mundial del Comercio, como en las relaciones bilaterales o multilaterales.



La Convenci贸n, adem谩s de afirmar el derecho soberano a implementar pol铆ticas culturales, compromete a los estados firmantes a esforzarse por crear un entorno que incite a los individuos y grupos sociales a 鈥渃rear, producir, difundir y distribuir sus propias expresiones culturales, y crear las condiciones necesarias para que todos puedan tener acceso a ellas鈥.



La Convenci贸n servir谩 tambi茅n como un foro de discusi贸n para debatir sobre las pol铆ticas y los problemas a los que se enfrentan y, a trav茅s de sus 贸rganos de seguimiento y de implantaci贸n, pondr谩 en marcha mecanismos para resolver los problemas que encuentren los Estados al adoptar pol铆ticas culturales.



A nadie escapa que la Convenci贸n es tan s贸lo un comienzo en la defensa de la diversidad cultural. En este proceso, debemos procurar que la ciudadan铆a aprecie, respete y defienda sus expresiones culturales porque son, como la calidad de su medio ambiente, la expresi贸n de su lugar en el mundo.-



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