Nuevas Autoridades de la Policia de Córdoba

Cambios en la cúpula de la policía

El Gobernador de la Córdoba, Dr. José Manuel de la Sota, acompañado por el Vicegobernador, Cr. Juan Schiaretti; el Ministro de Justicia y Seguridad, Dr. Héctor David; la Ministra de Producción y Trabajo, Cra. Adriana Nazario; el Secretario de Seguridad, Crio. Gral. (R), Jorge Rodrí­guez; el Secretario de Información Programas Especiales, Marcelo Falo, puso hoy en funciones a las nuevas autoridades de la Polici­a de Córdoba.
-Jefe de Policía: Comisario Gral. Daniel Pedro Palacios
-Subjefe de Policía: Crio. Gral. Juan Antonio Pesci
-Director General Interino de U. R. Departamentales Zona Sur: Crio. Mayor Luis Andrés Meyer.

En la oportunidad, el Gobernador se dirigió a los presentes
y expresó:

“Señores Jefes y Oficiales Superiores de la Policía de
Córdoba:
Pocos sectores de la actividad pública sufren tantas
exigencias y tantas injusticias como la seguridad.
Pocos son tan necesarios y al mismo tiempo tan
incomprendidos.
Pocos son tan fuertes, y sin embargo tan vulnerables.
Porque al vivir en una guerra permanente, basta un solo
desliz, un solo error, una sola distracción, para que todos
los logros parezcan no haber existido nunca.
Mi presencia hoy aquí tiene un significado múltiple. Estoy
aquí para evaluar victorias y derrotas. Para renovar mi
confianza en la fuerza policial. Pero, especialmente, para
darles una voz de mando, y esta voz de mando se traduce en
una sola frase: Ya no hay tiempo ni derecho para
equivocarse.
Repito: No hay tiempo ni derecho a equivocarse y se acabó
definitivamente el tiempo de los errores infantiles o de
los equívocos injustificables.
Esta orden que les imparto personalmente viene de quien
ejerce la autoridad constitucional más importante de la
Provincia, pero no lo hago para sustituir al mando natural
de este Cuerpo. Al contrario: lo hago para poner más en
claro que ustedes cuentan conmigo, que ustedes tienen mi
apoyo y que estamos juntos en esta lucha contra los
delincuentes y que estoy seguro que saldremos victoriosos.
Sin embargo, junto a mi respeto, está también mi sinceridad
para decirles que ustedes sólo contarán con mi apoyo si
obedecen con integridad y con firmeza esta orden que acabo
de darles.
Y si saben garantizar, sin ningún tipo de dudas, la
jerarquía y el respeto a la fuerza.
Es imposible intimidar a los delincuentes si no imponemos
respeto primero dentro de nuestra propia casa.
Es imposible obtener información confiable que nos lleve a
anticipar acciones sobre los criminales, si no tenemos
información confiable sobre lo que está sucediendo dentro
de nuestras propias paredes.
Es imposible que identifiquemos delincuentes si no somos
capaces de identificar a los buenos y a los malos que hay
dentro de los que están en nuestra propia Policía.
¿Se trata de una tarea fácil lograr esto? Por supuesto que
no.
Si fuese fácil no nos estarían llamando para realizarla.
Podría haber sido llevada a cabo por cualquiera, comenzando
por algunos bocones que piensan que el mundo se construye
con saliva o que el mal se destruye con palabras.
Justamente porque no es una tarea fácil, es que acabo de
disponer el mayor recambio generacional de la historia de
la Policía de Córdoba. Justamente porque no es una tarea
fácil es por eso que los hemos elegido a todos ustedes.
Y porque no es una tarea fácil es que elegí a dos de los
comisarios generales más jóvenes y respetados que hay en
esta fuerza: Daniel Palacios y José Pesci, para que
–respectivamente– ocupen los cargos de Jefe y Subjefe de
la Policía de la Provincia de Córdoba.
Al citar los nombres de estos dos policías, que hoy asumen
oficialmente sus actividades, siéntanse citados y
homenajeados de igual manera todos y cada uno de ustedes,
que comienzan a ocupar nuevos cargos a partir de este día.
En realidad, esta es simplemente una puesta formal en
funciones, ya que los comisarios Jefe y Subjefe están
trabajando desde la misma noche del sábado. Y desde
entonces, lo están haciendo sin descanso.
Y ése es el ritmo de trabajo que quiero que tenga la
Policía de la Provincia de Córdoba.
Para que estos dos jóvenes comandantes pudiesen asumir,
debieron pasar a retiro 35 oficiales de mayor rango.
Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a los
oficiales que se retiran por los buenos servicios que
prestaron a nuestra comunidad. Como así también para
decirles que la asunción de esta nueva generación de
policías no significa un menosprecio a la experiencia, sino
que es fruto de la necesidad de abrir espacio a la nueva
sangre, a los nuevos métodos, a las nuevas experiencias.
Señores policías, no necesito reiterar, en este momento, lo
que ha sucedido en los últimos días. No quiero tampoco,
destacar sólo el lado negativo de los hechos. A esta tarea
ya la están haciendo muy bien los críticos, tanto aquellos
que critican con seriedad e imparcialidad, como aquellos
criticones que critican sólo por intereses políticos y
electoralistas, o porque se sienten sabihondos de la
palabrería sin responsabilidad alguna, que es la forma más
irresponsable de criticar.
Yo estoy aquí para hacer una autocrítica, pero también para
proclamar las lecciones y los efectos positivos que
podremos obtener de los acontecimientos que hemos vivido.
El primer efecto positivo es –justamente– esta camada joven
y valiente que acaba de asumir el mando de la Policía de
Córdoba. Y otro será, en pocas horas más, el recambio de
todas las autoridades del Servicio Penitenciario.
Pero es fundamental que nuevos efectos positivos se
produzcan rápidamente, comenzando por la recaptura de los
delincuentes que se fugaron del penal de Bouwer, en una
operación que tuvo menos de espectacular por parte de ellos
que de vergonzoso por parte nuestra.
Solamente, volviendo a poner entre rejas a eso criminales
podremos limpiar esta mancha. Algunos opinólogos dicen hoy,
siguiendo expresiones de familiares de algunos de los
criminales fugados que la Policía de Córdoba miró para otro
lado porque hay supuestas denuncias que dicho sujeto podría
hacer.
Recuerdan ustedes, poco tiempo atrás, también algunos
opinólogos dijeron que el violador serial debía ser un
policía por la forma de operar y terminó siendo un criminal
vulgar.
Hoy, nosotros tenemos que asegurar a toda la población que
esta Policía de la Provincia de Córdoba nada tiene que ver
con la fuga llevada adelante por los tres criminales que
escaparon de Bouwer. Que esa fuga tiene un solo nombre, una
buena chequera y la corrupción de algunos que han
deshonrado el uniforme del Servicio Penitenciario
Provincial. Y a los cuales, ojalá la Justicia les aplique
el delito de asociación ilícita no excarcelable para que
los podamos exonerar de esa fuerza por la actitud cobarde y
criminal que han tenido en el desempeño de sus funciones.
Yo sé que no es fácil encontrar rápidamente a estos
criminales. Sé que esto significa la colaboración de la
Policía de otras Provincias, de los servicios de
inteligencia del Estado. Sin embargo, más que nunca tengo
confianza en la valentía y dedicación de la Policía de
Córdoba, que nadie dice hoy que ya una vez capturó al
porteño Luzi y a los otros delincuentes que se fugaron de
la cárcel; habrá que capturarlos nuevamente para que esos
criminales puedan purgar su condena en el Penal de Máxima
Peligrosidad que construiremos en el norte cordobés, del
cual seguramente nadie podrá escapar.
Sé que para que los efectos positivos se multipliquen, será
decisivo el apoyo político, el apoyo moral y el apoyo
material de mi Gobierno a las autoridades y a todos los
mandos de la Policía provincial. Y yo vengo hoy aquí a
garantizarles que ustedes contarán con ese apoyo.
Además, a pesar de todas las dificultades, desde el
comienzo de mi Gobierno le hemos brindado el máximo apoyo a
nuestra Policía, ya sea valorizando su personal, ya sea
mejorando sus condiciones de trabajo, ya sea equipándola
con adelantos que no se tuvieron en otras épocas. Estamos
de acuerdo en que todavía estamos lejos de las condiciones
ideales, pero ya estamos mucho mejor que la mayoría de las
otras provincias de la República Argentina.
Pero las mejoras deben ser obtenidas en paralelo al trabajo
duro y al trabajo constante de todos los integrantes de la
fuerza. El ciudadano indefenso que está en nuestras calles,
nuestras mujeres, nuestros padres, nuestros hijos, no
pueden esperar, necesitan que la Policía actúe hoy, ahora,
siempre, con la mayor eficacia, con la mayor honestidad y
con la mayor transparencia.
Así como ser médico o ser maestro, ser policía también es
un tipo de sacerdocio. Requiere vocación para la lucha y el
sacrificio. Dudo que exista uno solo entre ustedes que no
esté aquí porque ama el uniforme azul y porque alimenta el
sueño de luchar y derrotar al mal y al crimen organizado.
No es casualidad que una de las primeras fantasías de todos
los niños sea ser policía, ser un soldado del bien,
defensor de los más débiles.
Hoy les hago el llamado una vez más, para que ustedes sigan
siendo soldados del bien, defensores de los que más los
necesitan. Los llamo a que volvamos a sentir el orgullo de
ser policía de la Provincia de Córdoba.
Señores policías, quiero sintetizar en la figura del
Comisario General Daniel Palacios, el homenaje que hoy le
rindo a todos ustedes, como parte de esta nueva camada, que
asume la responsabilidad de conducir los destinos de la
institución policial. La trayectoria del Comisario General,
desde que ingresó en 1979 a la Escuela de Policía
Libertador General San Martín, ha sido brillante. Dejó la
escuela con la Medalla de Oro de la Promoción 28 y fue
premiado por haber haber obtenido el mejor promedio.
En su trayectoria en la Fuerza, se destacan –entre otros–
su paso por la Unidad Regional N° 10 en Laboulaye, por las
Comisarías 5°, 6° y 8° de la ciudad de Córdoba Capital.
Fue Director de Institutos y de la Escuela de Cadetes y fue
designado como Jefe de Distrito, Jefe de Robo y Hurto y su
última asignación fue como Subdirector General de
Investigaciones de la fuerza.
En todos los cargos que ocupó, dejó su impronta de
dedicación, capacidad y honestidad.
Estas son cualidades imprescindibles para cualquier
policía, en cualquier puesto que ocupe. Son cualidades
imprescindibles, asimismo, para todos los agentes del
Servicio Penitenciario que también está atravesando un
profundo cambio, y cuyos nuevos titulares asumirán sus
cargos en las próximas horas.
Bien saben ustedes que el epicentro de la crisis por la que
estamos pasando sucedió dentro de un presidio y tuvo,
infelizmente, la participación activa, delictual de agentes
del Servicio Penitenciario.
No tengan dudas de que todos los responsables serán
castigados en forma ejemplar. Pero es obvio que los
castigos de manera aislada no resolverán los problemas.
Tenemos que mirar al futuro con medidas nuevas, mucho más
efectivas.
Por lo tanto, será una preocupación de mi Gobierno ampliar
las mejoras de las condiciones de nuestras cárceles y del
trabajo de nuestros guardiacárceles, que por vivir tan
cerca de delincuentes, en el ambiente denso de las
cárceles, están necesitando de un mejor apoyo material,
moral y psicológico.
Repito que –igualmente– vamos a luchar por mejoras humanas
y materiales dentro de la Policía y para eso, el Ministro
de Justicia y Seguridad, Héctor David y el Secretario Jorge
Rodríguez, compañeros serios y trabajadores, contarán como
siempre con todo mi apoyo y todo mi respaldo.
Señores policías, ya lo dijo el filósofo, el hombre sólo se
vuelve invencible cuando sabe superar sus derrotas y sólo
se vuelve eterno cuando es capaz de renacer cada día.
Invencible y eterna es como yo quiero a la Policía de
Córdoba. Porque yo me iré, ustedes se irán, pero mientras
exista Córdoba, la Policía de Córdoba deberá continuar
garantizando la vida, la paz, la libertad y la propiedad de
todos los ciudadanos cordobeses.
Sólo me queda por decirles: ¡Adelante nueva generación de
policías! Combatamos por el bien y derrotemos al crimen
definitivamente.
Mucho éxito para todos y todo el apoyo del Gobierno para
toda la cadena de mandos que comienza a partir del señor
Jefe y Subjefe bajo la dependencia del Ministro de Justicia
y Seguridad y del Secretario de Seguridad.

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