CORREO DE LECTORES: CARTA DEL PERIODISTA JORGE PADULA

Capilla del Monte. La naturaleza privatizad​a y el maltrato al visitante

Visité Capilla del Monte entre los días 29 de septiembre y 3 de octubre. Llevé conmigo un bagaje de ilusiones alimentadas en positivos comentarios recibidos respecto de esa ciudad a lo largo del tiempo y por tener un familiar directo radicado en el lugar.

Me encontré mayormente con personas amables, visité la Iglesia emplazada en donde originariamente estuviera la antigua capilla que dio nombre a la ciudad, recorrí el faldeo con gusto...


No estuve allí para hacer turismo, sino como visitante, y me sentí cómodo hasta que el último día, el jueves tres de octubre, poco antes de emprender el regreso caminé hasta donde está ubicado el "Zapato" porque una persona lugareña me invitó a hacerlo.


No me interesa una piedra a la que alguien le descubre forma de zapato. En cualquier mancha de humedad se pueden descubrir desde figuras mitológicas o la virgen María si se tiene una mirada curiosa e imaginación, pero me gusta la naturaleza y...en ejercicio de mi libertad de transitar por el territorio argentino, intenté caminar por el lugar, dado que era entonces el espacio de cerro más próximo.


Ni bien atravesé unas barreras (que estaban levantadas) e ingresé a un terreno árido y carente de cualquier atractivo, solo por caminar...fui interceptado por un joven que me dijo que se trataba de propiedad privada y que si quería visitar el lugar (un páramo para nada atractivo en sentido alguno) debía abonar ocho pesos. Nos retiramos del espacio privado.


Caminamos unos metros y vi una formación rocosa....que me resultó interesante por la sola razón de ser una belleza natural ...como había unas escaleras subimos unos seis escalones para ver estas rocas desde un poco más arriba... ¡Y otra vez apareció el cancerbero!.


El mismo joven me hizo bajar de esas escaleras, de unas simples rocas, argumentando que también eso era propiedad privada. Yo me pregunto ¡Han privatizado una montaña!.


Por un lado me parece una barbaridad que un espacio público, la naturaleza misma, sea privatizada y no se pueda pisar una roca sin pagar para ello. Me parece escaldaloso.


Por otro lado, si está privatizado, debería el municipio obligar al concesionario a alambrar o enrejar el predio para que el transeúnte esté advertido de que Capilla del Monte no le permite caminar por allí sin pagar por ello.


El concesionario debe hacer alguna inversión y por lo menos rodear el perímetro privado con alambrado y señalización.


Muy mal momento pasé en la ocasión, discutiendo con un imberbe y con la impotencia de tener que viajar ese mismo día y no poder buscar el responsable de la concesión para hacer mi reclamo ni visitar el municipio con igual fin.


Capilla del Monte me ofendió. Me ofendió gratuitamente o por el mísero precio de ocho pesos, porque me hicieron descender seis escalones ante mi negativa de pagar ese absurdo arancel. ¿Debía pagar para pisar cinco metros de páramo? ¿debía pagar para subir seis escalones de piedra sobre un montículo rocoso?.


Señores, yo no intentaba más que pasar diez minutos por un espacio natural bonito y aun con el transcurrir de las horas, tengo la amargura, el desencanto, la indignación por lo que Capilla del Monte me hizo unas horas antes de abandonarla y tras cuatros días llenos de vivencias bonitas.


Esa inoperante concesión de la base de un cerro amargó la jornada de mi acompañante y de mi persona de manera gratuita y absurda. Todo esto con el aval de la municipalidad y el legislativo local que la avala.


Una vergüenza



Jorge Eduardo Padula Perkins
Licenciado en Periodismo

 

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