Punilla quiere ser el primer departamento libre de polietileno

Los intendentes de la región trabajan en una ordenanza común para regular el uso de bolsas plásticas

Las autoridades políticas de las 25 localidades de Punilla trabajan en la elaboración de una ordenanza común a todos los municipios y comunas que regule el uso de las bolsas plásticas

Si finalmente se sanciona la norma legal, esa comunidad regional se convertiría en la primera de las 25 constituidas en la provincia de Córdoba en definir acciones institucionales para liberarse del polietileno.

Con esa finalidad, se están realizando evaluaciones para determinar las especificidades del proyecto en debate.

"Resulta necesario contar con ese instrumento legal en cada una de las localidades de Punilla, dada la característica de ‘ciudad lineal’ que tiene este departamento, que hace que haya un intenso y fluido intercambio comercial entre ellas", señaló Jorge Caserio, presidente de la comunidad regional de referencia.

"Toda la zona es visitada de manera permanente por turistas atraídos por la belleza del paisaje de este valle que, lamentablemente, sufre la contaminación visual provocada por las bolsitas sintéticas enganchadas en los árboles, arbustos o cubriendo espacios verdes y abiertos, además de la contaminación ambiental", remarcó el también intendente de Valle Hermoso.

Para Caserio, se requiere "un urgente esquema de disminución de envolturas, bolsas y envases de ese material, a través de la concientización del consumidor y en la reducción en origen de ese tipo de residuos".

Varios municipios de Córdoba ya avanzaron en la regulación de la entrega de bolsitas de polietileno en supermercados y comercios. Villa General Belgrano, Villa María y Río Tercero son tres de las que ya cuentan con ordenanzas que obligan gradualmente a eliminar su uso. San Francisco también tiene en estudio un proyecto similar.

Desafío difícil. Las mejores intenciones para reducir el uso de bolsas de polietileno suelen encontrar resistencia en quienes ponen a las razones económicas por encima de las cuestiones ambientales. Quienes aplican este criterio señalan, por ejemplo, que dos mil bolsas de plástico de un tamaño mediano pesan, en promedio, 13,5 kilos mientras que la misma cantidad de papel pesa unos 120 kilos, ocupa más espacio y el costo de transporte es sensiblemente más elevado que las de polietileno.

También sostienen que el mayor impacto ambiental directo es relativo, toda vez que fabricar bolsas de papel requiere un consumo de energía cuatro veces mayor que las de polietileno, además de la tala de árboles que demanda la producción de aquellas.

La Voz del Interior

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