La historia del mensaje de Perón para los jóvenes del 2000

Estaban Perón y Evita y había muchísima gente...

La Revolución Libertadora de 1955, que acabó con la primera experiencia peronista, destruyó este documento que debía ser desenterrado para ser leído a los jóvenes del año 2000, pero Perón incluyó una copia en su libro La hora de los pueblos.

“Fue una experiencia inolvidable. A mí me marcó”, dice Ítalo Chini (74), evocando aquella estadía de una semana en Buenos Aires en agosto de 1948. Por entonces, él y sus condiscípulos del Colegio Nacional Deán Funes –Plácido Yudiccello, farmacéutico, profesor de educación democrática y militante radical (74), y Alceo Carlos Davite (74), abogado– tenían 17 ó 18 años y formaban parte de una delegación de alrededor de 30 alumnos que participó, junto a colegios nacionales de todo el país, de la celebración del aniversario de la Reconquista de Buenos Aires, el 12 de agosto de 1806.

Ayer se cumplieron 200 años exactos.

“Apenas terminada una guerra, ponemos nuestras esperanzas en que ha de ser la última, que las diferencias entre las naciones se han de resolver por las vías de derecho aplicado por los organismos internacionales. Pocos años bastan para demostrarnos con un conflicto bélico de mayores proporciones el tremendo error en que habíamos caído”, decía uno de los párrafos del documento enterrado ese día por el presidente de la República, Juan Domingo Perón, junto a la Pirámide de Mayo.

El entierro del mensaje formó parte de los actos realizados en medio de un fuerte clima anti inglés fomentado por el peronismo, con su legendario intento de construir una patria justa libre y soberana, independiente del imperio de entonces.

La Revolución Libertadora de 1955, que acabó con la primera experiencia peronista, destruyó este documento que debía ser desenterrado para ser leído a los jóvenes del año 2000, pero Perón incluyó una copia en su libro La hora de los pueblos.

“Nada de política”

“Cuando llegamos a Buenos Aires, nos recibió Ivanissevich (Oscar, entonces secretario de Educación de la Nación)”, relata Alceo Davite. “Y aquí cabe una aclaración. Nuestra designación fue totalmente prescindente de la filiación política”, agrega.

“Paramos en el Hotel de los Inmigrantes, el que ahora es museo en Puerto Madero. Entonces todavía era para inmigrantes. En esa época Perón había traído al país los famosos guardaespaldas croatas. También estaban ahí y nosotros los vimos”, informa Chini. “La convocatoria era porque ese día se encendieron antorchas desde la llama votiva que está en la Catedral y se repartieron a todo el país. Aquí la pusieron en la Catedral”, cuenta Yudiccello.

“El otro aspecto del acto era el entierro de un cofre cerca de la Pirámide de Mayo con un mensaje para ser abierto cuando se cumplan 200 años de la Reconquista, el 12 de agosto de 2006”, agrega Davite.

“Estaban Perón y Evita y había muchísima gente, además de las delegaciones de los colegios de todo el país. Perón bajó del palco y encendió las primeras antorchas y después se fue hasta la pirámide donde enterró el mensaje. A eso nosotros no lo vimos. Estábamos formados bastante lejos de ahí”, completa Chini. “Me sentí defraudado por lo que hizo la Revolución Libertadora. No soy peronista pero me revienta que hayan destruido ese documento porque esa conducta es una muestra del origen de nuestros males”, sentencia Davite.

Semana de gloria

El acto fue el día 12, pero las delegaciones estuvieron una semana en Buenos Aires. “Fuimos a la cancha de River –recuerda Chini– a ver el partido River-Estudiantes. Ganó River 2 a 0, pero no me acuerdo quién hizo los goles. Sí que jugaban Di Stéfano y Loustau. Di Stéfano fue la figura de la cancha”. “Al día
siguiente de llegar fuimos a una exhibición cinematográfica en el cine Ocean. Ibamos por la calle Lavalle. No conocíamos Buenos Aires y nos parecía algo fantástico”, continuó.

“Una noche, en el Hotel de Inmigrantes donde parábamos presentaron la avant premiere de la película Pelota de trapo, de Armando Bo. No lo podíamos creer. Además, estaba Armando Bo y Aldo Fabrizi, un grande del realismo italiano. Yo estuve sentado en la mesa con él y me dio un autógrafo”, se entusiasma Davite.

Chini retoma la palabra: “También nos llevaron a almorzar a la Quinta de Olivos. Estaba la orquesta del maestro Juan de Dios Filiberto. Y yo estuve conversando con él. Me parecía mentira...”

Fue, sin duda, un viaje histórico e inolvidable.

La recuperación

El 12 de agosto de 2000, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires enterró un facsímil de aquel mensaje de Perón, a pocos metros del lugar original, en la misma Plaza de Mayo. Esta versión de la “Cápsula del tiempo de Perón” fue desenterrada ayer, en un acto público.


fuente La Voz del Interior

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